El teatro y la danza, una buena terapia para hiperactivos

Arte-terapia

El arte tiene efectos terapéuticos comprobados. Los niños con trastornos de conducta o de aprendizaje encuentran un espacio para expresarse e integrarse. Los talleres en los hospitales públicos cerraron hace dos años.

Caso 1. A Mauricio (8) le habían diagnosticado déficit atencional, que se manifestaba en un pobre rendimiento escolar, baja autoestima y en problemas de conducta. Su terapeuta sugirió que participara en un taller de teatro que, en aquel momento, se ofrecía en el Hospital Pediátrico. Buscaba un espacio con límites claros, donde pudiera expresarse verbalmente y, en especial, donde disfrutara. Según dejaron constancia los terapeutas, a los seis meses Mauricio había mejorado su expresión lingüística, lógica, espacial y corporal. Sus relaciones con los demás también lo habían hecho de manera notable.

Caso 2. Clarisa (8) era una niña tímida, inhibida, con problemas fonatorios y dificultades para socializar. Se le indicó que concurriera al taller de teatro para que hablara, se expresara, creara y encontrara un lugar de referencia adonde fuera querida. Luego de cinco meses, logró comunicarse con sus compañeros y, también, mayor fluidez en su vocabulario. Su terapeuta observó que afianzaba vínculos y se mostraba colaboradora. Sentía placer en lo que hacía.

Caso 3. Joaquín (10) mostraba signos de inhibición, retraimiento y timidez, y tartamudeaba. El terapeuta solicitó la inclusión en el taller de teatro para que se relacionara con pares y se expresara. Al principio le costaba, pero, con los meses, pedía hablar primero y tomaba el rol del entrevistador.

Estos chicos (cuyos nombres han sido cambiados) participaron de los talleres de teatro para niños de 6 a 14 años en riesgo psicosocial como pacientes del servicio de Salud Mental del Hospital Pediátrico y en el centro infanto-juvenil del Hospital San Roque, entre 2007 y 2011.

Camino a la comunicación

El arte como terapia es una práctica poco difundida en Córdoba, pero los especialistas aseguran que su uso facilita la expresión de sentimientos y afectos, incentiva la creatividad, la atención, el aprendizaje de normas. Además, fomenta el respeto, la solidaridad y la seguridad en niños con hiperactividad, déficit de atención, discapacidades, trastornos emocionales o patologías somáticas.

Los terapeutas explican que hay un abanico de posibilidades que incluyen la música, la danza, el teatro y el dibujo. En todas, entran en juego el cuerpo, la imaginación, la creación y el proceso terapéutico. “Cualquier niño se verá beneficiado con este tipo de intervención tanto a nivel psicoeducativo como también psicoterapéutico para aquellos que presentan algún tipo de dificultad”; explica Lidia Andrés, psiquiatra infanto-juvenil. Por este medio, indica, el niño puede controlar impulsos, ansiedades y temores. Para Andrés, el Estado debería garantizar a todos estos espacios, ya sea en la escuela, en hospitales o en centros comunitarios.

“Facilitar la expresión del mundo interno del niño favorece su autoconocimiento, desarrolla su autoestima, mejora su comunicación e interacción con pares y adultos, y desarrolla su creatividad”, agrega.

Para Analía Uribe, psicoterapeuta en Danza Movimiento, el objetivo es usar herramientas que faciliten la expresión y comunicación de aspectos internos del individuo, cuya puesta en palabras resulta dificultosa por diversas causas, apelando a medios creativos y artísticos.

Según la Asociación Americana de Arte Terapia, hacer arte mejora el bienestar físico, mental y emocional de las personas de toda edad. Ayuda a resolver conflictos y problemas, a manejar el comportamiento, a reducir el estrés, a fortalecer la autoestima, a mejorar la timidez y a alcanzar el conocimiento de uno mismo. Se parte de la idea de que cuerpo y mente son inseparables y que el movimiento trae cambios psicológicos que promueven la salud.

Sacar los miedos

“A través de diferentes manifestaciones artísticas, y del teatro en especial, pude observar cómo expresamos lo que guardamos en nuestro interior. Nuestros conflictos, miedos, angustias, necesidades, frustraciones, anhelos y sueños afloran más empáticamente cuando nos dejamos llevar por la obra que estamos representando”, subraya Luciano Gazzero, artista y acompañante terapéutico. Los chicos proyectan sus problemas en un títere o en un personaje.

Gazzero, profesor de teatro, cuenta que un niño de 8 años, participante de un taller, desde un escenario les pidió a sus padres que no le mintieran. “También recuerdo a María, de 7 años, que no tenía amigos y logró un lugar de pertenencia, gracias a sus intervenciones humorísticas”…

http://www.lavoz.com.ar/ciudadanos/el-teatro-y-la-danza-una-buena-terapia-para-hiperactivos

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Publicado el julio 8, 2014 en Uncategorized y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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