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Como influye el arte en la salud…

Después de ocho años de trabajos en el ámbito de la Salud Mental, la discapacidad y diversos grupos sociales,  utilizando el teatro como rama artística, acompañado de profesionales de la Salud, estoy en condiciones de afirmar que:

La educación artística, a través del teatro, es un instrumento pedagógico que promueve el desarrollo integral del ser humano, que potencia sus capacidades para la expresión creadora y la acción solidaria, la relación entre el individuo, sus grupos y su pertenencia a la sociedad y  al trabajo en redes. Así como  estructura y forma identidad, también desestructura y abre espacios a lo imaginario y a la fantasía. Abriendo a su vez  nuevos campos de investigación dentro del arte.

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Por eso, los talleres que desarrollé y sigo desarrollando con diversos grupos sociales  tienen como finalidad buscar que los participantes logren un nivel más satisfactorio con su cuerpo, su capacidad artística  y la posibilidad de encontrarse con la creatividad que llevan dentro. “Potenciar lo que tenemos y no lo que nos falta…”.  Siempre trabajo teniendo en cuenta una desensibilización gradual, guiada por un acompañamiento terapéutico y  diversas técnicas de expresión cuidadas, las dinámicas están pensadas para ofrecer oportunidades de practicar conductas que estimulan las diferentes áreas de la inteligencia emocional, buscando que los integrantes del grupo que coordino desarrollen niveles más altos de autorregulación, autoconocimiento, colaboración, respeto, empatía, intentando alcanzar las creencias positivas de cada uno.  Lo planteo como un desafío a su inteligencia y sus emociones, a sus posibilidades de expresión y comunicación. El disfrute está presente, como medio y como resultado de las dinámicas. Tratando a través del teatro lograr una mejor calidad de vida, potenciar la autoestima, la autoconfianza y perder el miedo a expresarse y vincularse con las demás personas. “…Una gran problemática que veo muy presente hoy en día en todos los ámbitos sociales…”

“A través de diferentes manifestaciones artísticas y el teatro, pude observar como   expresamos lo que guardamos en nuestro interior. Nuestros conflictos, miedos, angustias, necesidades, frustraciones, anhelos, sueños… afloran cuando nos dejamos llevar por la obra que estamos representando. En los niños muchas veces se puede observar la proyección de sus problemas en el títere o personaje que abordan, en los adultos la mayoría de las historias están cargadas de sueños a cumplir  o conflictos a resolver, de distintos planos y en otros trabajos que hemos realizado claramente se observa cómo pueden expresar todas esas conductas o emociones que se encontraban reprimidas.  Ej: como ser la conexión con un autista, el trabajo de los vínculos familiares con un niño de ocho años que frente a público a través de una obra teatral,  les dijo a sus papás lo que pensaba de ellos, el trabajo de los rótulos sociales y la cultura patriarcal con hombres de 50 años aproximadamente, donde ellos también cuestionan que antes ser hombre tampoco era fácil por todo lo que se esperaba de ellos,  el trabajo de brisa con mutismo selectivo en el colegio, el trabajo de Martín de siete años que no tenía amigos y logro un lugar de pertenencia en su grupo de teatro, el trabajo de Clara con Alzheimer donde a través de su texto teatral puede recordar su vida, el trabajo de Mika que a través de su monologo pudo en su adolescencia saber que quiere y hacia adonde va, y así muchos ejemplos más…

El mayor valor reside en lo que la persona rescata de su interior, lo que descubre y los cambios que se producen dentro de él…”


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Sostengo que el teatro, posibilita un juego creativo, que ayuda a descubrir nuevas formas de expresión, a liberar tensiones y  reencontrar los potenciales  perdidos y la comunicación. Aunque socialmente no se lo valore de tal manera, en algunos ámbitos Muchas veces me pregunto ¿Qué lugar se le da al arte en la leyes, como ser la de salud mental o discapacidad?, y qué hacemos al respecto?, ¿Qué lugar ocupa en la comunicación, o en la  tercera edad?, ¿Qué importancia le damos al teatro en los procesos creadores de los niños?, ¿Es un área que solo depende de cultura o también de salud? ¿Qué espacio de la cultura?

 

Luciano Gazzero

El teatro y la danza, una buena terapia para hiperactivos

Arte-terapia

El arte tiene efectos terapéuticos comprobados. Los niños con trastornos de conducta o de aprendizaje encuentran un espacio para expresarse e integrarse. Los talleres en los hospitales públicos cerraron hace dos años.

Caso 1. A Mauricio (8) le habían diagnosticado déficit atencional, que se manifestaba en un pobre rendimiento escolar, baja autoestima y en problemas de conducta. Su terapeuta sugirió que participara en un taller de teatro que, en aquel momento, se ofrecía en el Hospital Pediátrico. Buscaba un espacio con límites claros, donde pudiera expresarse verbalmente y, en especial, donde disfrutara. Según dejaron constancia los terapeutas, a los seis meses Mauricio había mejorado su expresión lingüística, lógica, espacial y corporal. Sus relaciones con los demás también lo habían hecho de manera notable.

Caso 2. Clarisa (8) era una niña tímida, inhibida, con problemas fonatorios y dificultades para socializar. Se le indicó que concurriera al taller de teatro para que hablara, se expresara, creara y encontrara un lugar de referencia adonde fuera querida. Luego de cinco meses, logró comunicarse con sus compañeros y, también, mayor fluidez en su vocabulario. Su terapeuta observó que afianzaba vínculos y se mostraba colaboradora. Sentía placer en lo que hacía.

Caso 3. Joaquín (10) mostraba signos de inhibición, retraimiento y timidez, y tartamudeaba. El terapeuta solicitó la inclusión en el taller de teatro para que se relacionara con pares y se expresara. Al principio le costaba, pero, con los meses, pedía hablar primero y tomaba el rol del entrevistador.

Estos chicos (cuyos nombres han sido cambiados) participaron de los talleres de teatro para niños de 6 a 14 años en riesgo psicosocial como pacientes del servicio de Salud Mental del Hospital Pediátrico y en el centro infanto-juvenil del Hospital San Roque, entre 2007 y 2011.

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